Resulta difícil asociar el lujoso edificio de apartamentos situado en las inmediaciones de Central Park donde vive Frank McCourt (Brooklyn, 1930) con las fétidas viviendas donde, según cuenta en Las Cenizas de Ángela, siendo niño, el hambre le obligó a chupar los papeles de periódico que habán serviso para envolver raciones de pescados con patatas. Pero basta que empiece a hablar para darse cuenta de que la voz que oímos, limpia de todo artificio y sentimentalismo, es la misma que recorre sus libros de memorias. El último de ellos, titulado El Profesor (Maeva), tercera entrega de su autobiografía, es una evocación de sus largos años de dedicación a la enseñanza. El escritor, que estuvo ayer en Madrid y presentó su libro en la Residencia de Estudiantes, respondió a esta entrevista hace unos días en Nueva York...
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